Autoimagen
Quién soy y quién creo que soy. Emociones, cuerpo que cambia, historia personal.
Club de chicas
Superwoman es un programa semanal para chicas de 10 a 14 años: juegos, conversación y las preguntas que a esa edad no se hacen en voz alta. Un método de la red internacional Youth for Christ que Juventud para Cristo trae a las iglesias de España.
Por qué existe
El cuerpo cambia, el grupo aprieta y aparecen preguntas que no se le hacen a cualquiera. Un club de chicas no resuelve eso, pero da algo que a esa edad escasea: un sitio fijo, cada semana, con adultas de confianza.
«Superwoman es la encarnación de la fuerza, la resiliencia y la compasión. Nos enseña que el verdadero poder está en el equilibrio de las tres.»
Superwoman nació en Juventud para Cristo Países Bajos
Qué consigue
Es la misión con la que está escrito el método: chicas involucradas, responsables de su comunidad e importantes para los demás. Y se concreta en dos metas.
Qué se hace
El método trae veintidós programas con sus objetivos, sus materiales y sus tiempos, de entre 80 y 105 minutos. Todos siguen la misma estructura, en seis momentos. Así es una por dentro:


Así arranca la primera sesión
Superwoman, de Alicia Keys, se ve entera. Y luego se conversa sobre lo que dice: la mujer que aguanta, la que se cansa, la que pide ayuda. Es la manera de trabajar de Juventud para Cristo desde siempre: la música que las chicas ya escuchan, como puerta a la conversación.
Los cuatro bloques del método
Quién soy y quién creo que soy. Emociones, cuerpo que cambia, historia personal.
Amistad, grupo, familia, redes. Lo que se dice, lo que se calla y cómo poner límites.
Lo que se me da bien, para qué sirve y cómo ponerlo al servicio de otros.
Se trata, con criterio y con la formación adecuada. El material se ve con la responsable de la iglesia antes de empezar.
Con qué garantías
Y lo que la iglesia puede responder desde el primer día.
Las monitoras del club se forman en el método con JPC y cuentan con la documentación legal necesaria para trabajar con menores.
Hay un protocolo de protección del menor, y la iglesia lo recibe con el programa. No se supone: se aplica.
Cada club tiene una responsable de la propia iglesia. Las familias tratan con gente que ya conocen, no con una entidad externa.
Cualquier madre o responsable puede ver las sesiones antes de que empiece el club. No hay contenido reservado.
Cómo abrir un club
Cuéntanos cómo es vuestra iglesia y os escribimos para concretar el primer paso.